La Butte, hoy Joseph Marien, fue el escenario del primer partido oficial de España, una victoria ante Dinamarca en los Juegos Olímpicos de Amberes de 1920 donde arrancó la historia de la bicampeona del Mundo
Hay lugares que guardan una parte de la historia del fútbol mucho más importante de lo que aparentan. Uno de ellos se encuentra en Bruselas, donde un estadio inaugurado en 1919 conserva buena parte de su personalidad y conecta directamente con uno de los capítulos fundacionales de la selección española. Allí, en el antiguo La Butte, hoy estadio Joseph Marien, España comenzó oficialmente su trayectoria internacional el 28 de agosto de 1920.
La visita y el recuerdo de aquel encuentro nos llegan a través de Antonio De la Rosa, reconocido coleccionista y un apasionado de la historia del fútbol, cuya pasión por recuperar y divulgar episodios del pasado permite volver la mirada hacia aquellos pioneros que vistieron por primera vez la camiseta de España.
Un gol para entrar en la historia
El 28 de agosto de 1920, en plena celebración de los Juegos Olímpicos de Amberes, España se enfrentó a Dinamarca en su primer partido oficial. El resultado fue una victoria por 1-0, gracias al gol de Patricio Arabolaza, delantero del Real Unión de Irún, que quedó para siempre asociado a aquel estreno.
La Real Federación Española de Fútbol recuerda aquella cita como el comienzo de una trayectoria que ha terminado convirtiendo a España en una de las grandes selecciones del panorama internacional, con dos títulos mundiales. El registro histórico de la federación danesa de fútbol confirma el resultado, la fecha, el escenario y el nombre del goleador, que marcó en el minuto 54.
Aquel equipo, dirigido por Paco Bru, reunió a algunos de los nombres más reconocibles del fútbol español de la época. Ricardo Zamora, Pichichi, Samitier, Arrate, Belauste y el propio Arabolaza formaron parte de una generación que abrió un camino hasta entonces inexplorado para el combinado nacional.
La victoria ante Dinamarca fue mucho más que un buen comienzo. España continuó su participación en aquellos Juegos Olímpicos y conquistó la medalla de plata después de superar a Suecia, Italia y Países Bajos en la fase posterior a su derrota frente a Bélgica. Un resultado que contribuyó a consolidar la identidad de una selección que empezaba a hacerse un nombre en el panorama internacional.
Fue también en aquella aventura olímpica cuando se forjó lo que posteriormente acabaría llamándose la Furia Española, una expresión vinculada al carácter y la entrega que mostraron aquellos futbolistas. La propia RFEF repasa en su historia del nacimiento de la selección cómo los Juegos de Amberes marcaron un antes y un después en el fútbol español.

La Butte, un estadio unido para siempre a España
El escenario de aquel encuentro es hoy una de las razones que hacen especial esta historia. El antiguo estadio La Butte, inaugurado en 1919, es el actual Joseph Marien, situado junto al parque Duden, en el municipio bruselense de Forest, y vinculado al Royale Union Saint-Gilloise.
La Embajada de España en Bruselas recordó el centenario de aquel primer partido oficial y explicó una circunstancia que hace todavía más interesante la historia: aunque los Juegos Olímpicos de 1920 se celebraron en Amberes, parte del torneo de fútbol tuvo lugar en Bruselas. Fue allí donde España comenzó su recorrido internacional.
El recinto fue inaugurado el 14 de septiembre de 1919 y adoptó el nombre de Joseph Marien en 1931, en recuerdo de un dirigente del club. Estos datos aparecen recogidos en los registros históricos de la Rec.Sport.Soccer Statistics Foundation (RSSSF), una referencia especializada en la documentación y las estadísticas del fútbol internacional.
Su arquitectura conserva elementos que permiten viajar a otra época del fútbol. Las gradas y determinados detalles de la tribuna principal mantienen parte del encanto de los estadios de principios del siglo XX, cuando el fútbol internacional comenzaba a escribir sus primeras grandes páginas.
Visitar este recinto supone encontrarse con un lugar que trasciende la historia de su club. Entre sus gradas se disputó un encuentro que forma parte del origen de la selección española, un partido que hoy puede contemplarse con la perspectiva de más de un siglo de trayectoria internacional. Sin duda, un lugar para visitar si te apasiona el fútbol y aprovechas los viajes para conocer puntos futbolísticos de interés.
Rememorar aquel encuentro no es solo el recuerdo de una victoria por la mínima, sino la imagen de unos futbolistas que acababan de abrir una puerta por la que pasarían generaciones enteras.
De la plata de Amberes al oro de Barcelona
La medalla de plata de 1920 se convirtió en el primer gran hito de la selección española. Tuvieron que transcurrir 72 años para que el fútbol olímpico español alcanzara una cima todavía mayor.
En Barcelona 1992, España conquistó la medalla de oro al derrotar a la Polonia de Wojciech Kowalczyk -delantero que fichó en 1994 por el Real Betis- por 3-2 en la final disputada en el Camp Nou. El gol decisivo del futbolista jerezano Kiko Narváez en los últimos minutos selló una victoria que permanece en la memoria colectiva del fútbol español.
Entre aquella selección de Paco Bru y el equipo olímpico de Barcelona se extiende una historia de nombres, goles y generaciones. Y si añadimos los títulos conseguidos, ahí están jugadores como Marcelino, Fernando Torres, Andrés Iniesta y Ferran Torres, algunos de los futbolistas cuyos tantos han quedado asociados a momentos importantes de la trayectoria de España.
Cada época tuvo sus protagonistas, sus escenarios y sus celebraciones. Pero todas forman parte de una misma historia, cuyo primer capítulo oficial se escribió en un estadio de Bruselas el 28 de agosto de 1920.
Un viaje a los orígenes del fútbol español
La visita al Joseph Marien permite comprender que la historia de una selección no se construye únicamente en los grandes torneos ni en los estadios que acogen finales internacionales. También permanece en recintos históricos que han sobrevivido al paso del tiempo y que conservan la memoria de encuentros que marcaron un antes y un después.
Recordar a Patricio Arabolaza y a sus compañeros es reconocer a aquellos hombres que defendieron por primera vez los colores de España en una competición oficial. Su victoria ante Dinamarca fue el comienzo de una andadura que, más de cien años después, continúa sumando capítulos.
La aportación de Antonio De la Rosa, reconocido coleccionista de historia del fútbol, nos acerca a este episodio desde la memoria y el valor de los documentos y las imágenes que ayudan a reconstruir el pasado. Su trabajo recuerda la importancia de conservar y divulgar las historias que explican de dónde venimos.
Y en Bruselas, entre las gradas del Joseph Marien, España conserva el recuerdo de aquel primer gol de Patricio Arabolaza. El comienzo de todo.
